El método más eficiente y efectivo de comunicar
información al equipo de desarrollo y entre sus
miembros es la conversación cara a cara.

Principio Ágil

Uno de los aspectos más refrescantes del agilismo es el reconocimiento tácito a la importancia de una comunicación frontal, directa, transparente. Para esto sugiere que el método de comunicar sea preferentemente la conversación cara a cara.

Nuevamente esto parecería ser algo trivial si no fuese porque de lo que se trata es de poner a dos o más personas de acuerdo en algo. Muchas veces eso es sencillo, pero algunas otras lo que emerge de la persona son prácticas, paradigmas y esquemas mentales que van más relacionados al estilo “Command & Control” al cuál estuvimos expuestos por mucho tiempo antes de la agilidad.

Egos crecidos por poder, estrategias de presión, criterios que se imponen desde supuestas superioridades intelectuales, falta de empatía, prejuicios, baja autoestima, falsas urgencias… hay un sinnúmero de motivos por los cuales esa comunicación 1-1 puede fallar.

Siempre recordaré un taller de comunicación efectiva al que asistí hace ya algunos años donde planteaban especialmente dos cosas que me impactaron: los bloqueos comunicacionales y la asertividad como estrategia efectiva de comunicación. En esta ocasión hablaré de la segunda.

Recuerdo que mencionaba que para poder lograr una comunicación efectiva debemos realmente desear resolver, ojalá de forma definitiva,  el tema que se nos presenta. Definitiva porque el escenario donde alguna de las partes se impone a la otra por fuerza o por cualquier otro motivo, muy probablemente obtiene a lo más una solución temporal. La única forma de asegurarse la resolución definitiva es encontrar posiciones ganar-ganar. Ese debe ser el objetivo. Inclusive cuando tenemos la razón, pero el resto no lo ve, el beneficio de imponerla a un grupo que no esta listo para entenderlo muy probablemente será como un resorte que regrese al nivel de entendimiento de la mayoría del grupo y nadie habrá ganado nada. Es mejor, haciendo honor a la naturaleza incremental de la agilidad, lograr avances pequeños pero sólidos que en algún momento lleven al grupo a esa verdad que el emisor logra divisar con tal vez mayor claridad, por experiencia o por el motivo que sea.

Ahora, una vez que se aborda el problema con la disposición correcta, buscando ese acuerdo balanceado y favorable, una herramienta que yo he encontrado muy útil es levantar la conciencia de los miembros de un equipo acerca de la importancia de ser asertivos.

Una persona asertiva efectivamente puede externar inconvenientes, problemas o impedimentos sin miedos, ya sean propios o de terceros, y así mismo puede recibir o dar feedback de forma respetuosa, efectiva y enfocándose en el aprendizaje.

Una práctica valiosa es colocar de manera visible para todo el equipo un radiador de información sobre los Derechos Asertivos*, los cuales listo a continuación:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. Derecho a equivocarse y a hacerse responsable de sus propios errores.
  3. Derecho a tener sus propios valores y opiniones.
  4. Derecho a tener sus propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.
  5. Derecho a ser uno el único juez de sí mismo, a experimentar y a expresar los propios sentimientos.
  6. Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.
  7. Derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta.
  8. Derecho a cambiar lo que no nos es satisfactorio.
  9. Derecho a detenerse y pensar antes de actuar.
  10. Derecho a pedir lo que se quiere.
  11. Derecho a ser independiente.
  12. Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo y con el propio tiempo y las propias propiedades.
  13. Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer.
  14. Derecho a ignorar los consejos de los demás.
  15. Derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
  16. Derecho a estar solo aún cuando deseen la compañía de uno.
  17. Derecho a no justificarse ante los demás.
  18. Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.
  19. Derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás.
  20. Derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
  21. Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.
  22. Derecho a hacer cualquier cosa mientras no se violen los derechos de otra persona.
  23. Derecho a sentir y expresar el dolor (sin ser juzgado de débil).
  24. Derecho a hablar sobre un problema con la persona implicada y en los casos límites en los que los derechos de cada uno no están del todo claro, llegar a un compromiso viable.
  25. Derecho a escoger no comportarse de una forma asertiva todo el tiempo (y que el resto me entienda).

Si logramos empatizar al equipo respecto de los derechos asertivos de cada uno y de los demás que me rodean, muy posiblemente la comunicación verá un incremento en su madurez y efectividad.

(*) Fuente: Dra. María Teresa Pérez Pino, Cuba.